Cuando el poder se impone en la familia: la violencia psicológica que no siempre se ve

 

Cuando el poder se impone en la familia: la violencia psicológica que no siempre se ve

En el ámbito familiar, no toda la violencia deja marcas visibles.
Existen formas de sometimiento que operan en silencio, pero que afectan profundamente la dignidad, la estabilidad emocional y la autonomía de quien las sufre.

Una de las más frecuentes —y menos comprendidas— es aquella en la que una persona impone su voluntad para dejar claro quién tiene el poder, sin importar el daño que cause al otro.

Desde el derecho de familia costarricense, este comportamiento sí tiene nombre y consecuencias legales.

No es carácter fuerte ni autoridad: es violencia psicológica


En Costa Rica, la Ley contra la Violencia Doméstica (Ley N.º 7586) reconoce como violencia psicológica toda conducta que, dentro de una relación familiar o de pareja:

Someta, domine o intimide
Humille o desvalorice
Imponga control emocional o decisional
Vulnere la dignidad y la autonomía personal

Esto no requiere agresión física.
Tampoco exige gritos o amenazas explícitas.

Basta con que el acto tenga como finalidad —o como efecto— afirmar poder y anular al otro.
El elemento clave: la necesidad de ejercer poder

A diferencia de un conflicto normal, donde existen desacuerdos entre partes iguales, en estos casos el objetivo no es resolver, sino someter.

Se manifiesta cuando una persona:
Necesita “ganar” siempre
Descalifica o invalida la opinión del otro
Impone decisiones sin diálogo
Minimiza el impacto emocional que causa
Reduce al otro a una posición de inferioridad

Jurídicamente, esto se analiza como un abuso de poder dentro de la relación familiar, y puede constituir un patrón de control coercitivo, ampliamente reconocido en valoraciones psicológicas y procesos de familia.

¿Por qué el derecho lo toma tan en serio?

Porque el derecho de familia en Costa Rica se fundamenta en principios esenciales:

Dignidad humana
Igualdad entre las partes
Protección de la persona más vulnerable
Interés superior cuando hay hijos o personas dependientes

Cuando uno de los integrantes ejerce dominación emocional o psicológica, se rompe el equilibrio relacional y se vulneran derechos fundamentales.

Por eso, estas conductas pueden dar lugar a:

Restricciones de contacto
Incidencia en procesos de divorcio, custodia o régimen de convivencia

Un punto importante: no se juzga la intención, sino el impacto
En estos casos, no importa si la persona dice que “no quiso hacer daño”.

Lo que se valora es:

El efecto emocional causado
La relación de poder existente
La reiteración o gravedad del acto

El derecho protege a quien ve afectada su integridad emocional, incluso cuando la violencia no es evidente para terceros.

Nombrar la conducta es el primer paso

Muchas personas viven estas dinámicas sin saber que:

No son normales
No son culpa suya
Y sí tienen protección legal

Ponerle nombre jurídico a lo que ocurre permite recuperar la voz, el equilibrio y la dignidad.

Acompañamiento legal con enfoque humano

En SAP Legal, entendemos que los conflictos familiares no son solo expedientes:
son historias personales que requieren análisis jurídico, sensibilidad y estrategia.

Contamos con 42 años de experiencia en derecho de familia, brindando asesoría en español e inglés, con un enfoque claro:

proteger derechos, prevenir daños mayores y acompañar decisiones difíciles con profesionalismo y respeto.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Me pueden impedir salir del país por pensión alimentaria?

Régimen de Visitas en Costa Rica: Lo que Todo Padre Debe Saber

Medidas de Protección por Violencia Doméstica en Costa Rica: Marco Legal y Acciones Inmediatas